Miguel Angel Rodríguez muñoz en Emprendedores y Empresarios, Directivos y Ejecutivos, Recursos Humanos Director • Openroom 11/6/2018 · 3 min de lectura · 3,6K

La Transformación Digital: posible, probable y viable

Hace un tiempo que estoy interesado en la transformación digital de las empresas. Un tema de actualidad que dejará “poso” una vez pasa su novedad. Aviso: éste post no va de Facebook o Twitter o Whatsapp. Ni de Apple. Va de las empresas que están usando la tecnología para transformar la experiencia de cliente, sus operaciones y sus modelos de negocio. Esto no es nada nuevo. Me refiero a que las empresas quieran mejorar, pero sí es nueva la forma en la que lo están haciendo.

En primer lugar el uso de la tecnología y en concreto según los expertos[1] de una tecnologías específicas: la movilidad (smartphones, tablets, etc.), las redes sociales y la colaboración (con el cliente externo y  con el cliente interno, los empleados), las nuevas capacidades de análisis de datos, y las capacidades de “embedded devices” (conectar dispositivos para que nos dan información). Unido a que muchas empresas siguen optimizando el uso de las tecnologías tradicionales como los ERP para cambiar relaciones con el cliente y los procesos internos.

Pero además de saber de tecnología,  hay que tener una clara visión de donde se quiere ir (y hacer la apuestas adecuadas), una obsesiva orientación a negocio (a los ingresos y a los costes) y saber gestionar los cambios en los procesos y en las personas. Visón, negocio y gestión como nos dice Genis Roca de RocaSalvatella.

Según Fernando de la Rosa: “Hay dos tipos de empresas: las digitales y las que van a digitalizarse”. Y las empresas digitales, no están necesariamente en el campo de las tecnologías de la información. En todos las industrias hay empresas que lideran el cambio del negocio hacia lo digital.

El primer paso es saber si es posible realizar una Transformación Digital en el negocio. Algunas empresas de sectores tradicionales piensan que éste tema no va con ellas. Que en todo caso tienen tiempo para adaptarse. Otras piensan que ya lo están haciendo, tras años invertidos en las redes sociales y en marketing digital. Otras carecen del liderazgo adecuado. El MIT utiliza el concepto de “Digital maturity” que mide la intensidad por un lado de las  iniciativas de digitalización en marcha (desde apps, hasta nuevos productos y servicios) y  por otro cuanto liderazgo hay impulsando el proceso de transformación. Pocas están en el cuadrante superior. Al final la forma de hacerlo Posibletiene mucho que ver con encontrar una “beta” de negocio, una oportunidad, que permita dar velocidad a la transformación: ya sea desintermediando la cadena de valor, integrando el mundo online y offline, acercándote con nuevas propuestas a tus clientes, etc. Para conseguir “la beta” de oro hay que hacer muchas “catas” previas.

Pero al final es probable que pase. Según Brian Solis el 67% del proceso comercial es ya digital, ya sea en las actividades en la relación con el cliente, en los procesos, o en el servicio post-venta. Si tus clientes cambian en su forma de relacionarse contigo, la transformación está servida… y es probable que ya muchos de tus clientes actuales estén utilizando las tecnologías digitales de manera intensiva. Aaron Dignan comenta que si la marca predominante en tu categoría es una empresa digital es un tema de tiempo que tengas que iniciar el camino de la transformación. Muchas compañías inician éste cambio cuando diseñan gracias a la tecnología una nueva experiencia de usuario, pensada de dentro afuera[2]

Y es viable siempre que seamos capaces de definir porqué una empresa es diferente gracias a la tecnología digital. Además debe tener un marco de gobernanza adecuado para que produzca el cambio y, lo más importante, que sea capaz de incluir a toda la empresa en ese cambio[3]. La transformación se está haciendo top-down, desde la dirección. Es por tanto viable siempre que tengamos claro que hay una necesidad de transformar los hábitos de trabajo y, lo que es más importante, la cultura organizativa.

Que se posible, probable y viable no significa que sea sencillo o fácil. Partir de la persona y su entendimiento de lo que piensa y  lo que produce es una de las claves. Este cambio se basa en gran medida en la capacidad de los directivos de propiciarlo y facilitarlo. “Los directivos requieren de la habilidad para el aprendizaje permanente, autónomo y social, así como de competencias para la incorporación de la creatividad en procesos de innovación, el trabajo colaborativo, la gestión de información en red y la producción de valor con todos los agentes implicados en el negocio. Por sintetizarlo en una frase, se trata fundamentalmente de todo lo que tiene que ver con la gestión digital de tecnologías, contenidos y personas en una empresa”[4]

La otra clave es la inteligencia colaborativa. Los problemas que nos enfrentaremos son de una extraordinaria complejidad y es imprescindible contar con todo el talento posible de una empresa y de su red para buscar respuestas. “Ninguna empresa puede no utilizar el talento de su organización de forma óptima, no tanto por qué es el pecado más obsceno de la gestión, sino por que en un entorno hipercompetitivo la transformación digital es el único escenario posible”[5]. Es necesario facilitar procesos de colaboración y toma de decisiones para poder  cómo se produce la colaboración en las personas

Ante nosotros un escenario de cambio relevante. La transformación digital es en gran medida la asignatura pendiente que aún estamos a tiempo de poder aprobar, si somos capaces de ponernos manos a la obra.La Transformación Digital: posible, probable y viable