Miguel 🐝 López Oliva en Las Reflexiones de hacen pensar, beBee en Español, Psicólogos Brand Ambassador • beBee 3/5/2018 · 5 min de lectura · 2,9K

Lo que el "tiempo" se llevó

Lo que el "tiempo" se llevó

"¡Llego tarde, llego tarde a una cita muy importante!"

Madrid. Estación de Nuevos Ministerios. Lunes, 8:55 horas. Las puertas del metro se cierran y todos corren, lleguen o no, para entrar en el vagón... caras largas, agobio, prisas... tanta prisa, cuando sabes que en dos, como mucho tres minutos, va a llegar el siguiente... en realidad lo que igual no percibes es que es el tren de tu vida el que estás perdiendo. No  nos damos cuenta de que vamos por la vida como los Hombres Grises de Momo... intentamos invertir en tiempo para poderlo disfrutar más adelante, pero no nos percatamos de que no estamos invirtiendo, sino perdiéndolo por intentar invertir en él. vamos corriendo de un lado a otro como pollos sin cabeza, con el piloto automático encendido, sin ser conscientes del trayecto recorrido, tratando de tardar lo menos posible para seguir corriendo en la oficina. Pero lo que no somos conscientes es que a veces corremos en una rueda de hamster, y por mucho que corras, no vas a avanzar, y encima estás agotado por la presión de la prisa y por correr a todos lados, y probablemente tu rendimiento sea peor.

¿Cuántas veces nos hemos sentido desbordados por todo lo que tenemos que hacer? En esos casos, nunca viene mal ser conscientes de lo que estás haciendo en cada momento, ser capaces de percatarnos de cuándo y por qué motivo estamos corriendo, para dejar de hacerlo cuando no es necesario. Ahí es donde entra en escena el mindfulness, una técnica que precisamente se basa en la desconexión de las preocupaciones para centrar tu mente en prestar atención a lo que estás haciendo en ese momento, con todo lujo de detalles. El objetivo es ser conscientes de cuándo tus pensamientos se dispersan y se centran en varias cosas a la vez, pasando de uno a otro. Que esto suceda es inevitable, es inherente al ser humano, lo que sí se puede trabajar es en reconducir tu mente hacia donde quieres que se centre, en el ahora, en este momento, lejos de preocupaciones y de pensamientos, poniendo el foco en la meditación y en la respiración. No es necesario aplicarlo constamente, solo en aquellos momentos en los que detectas que te sientes agobiado por la presión de todo lo que tienes que hacer.

Trenes que solo se pierden una vez en la vida






Olvídate de excusas, deja de lamentarte por los trenes que tuviste ocasión de coger y no cogiste, y trabaja por coger los que lleguen a la estación cuando sea el momento. El problema a veces es no dar importancia a ESE MOMENTO. Muchas veces no estamos allí, o estando en la estación, no reunimos el valor para subir al tren, bien por vagancia, miedo, duda o postergación. También puede ocurrir que llegue el tren antes de lo previsto, y no sea el momento oportuno porque todavía no estás preparado; la cuestión es estar en la estación cuando sabes que pueden llegar los trenes, porque desde luego que sentado en el sofá de tu casa, el tren no va a llamar a tu puerta. Si no vas a la estación, ni siquiera tendrás la oportunidad de coger el tren que te lleve al siguiente nivel, a la siguiente etapa.

¿Por qué es fundamental dar importancia a ESE MOMENTO? Porque esa oportunidad solo se presenta en ESE MOMENTO, si no lo aprovechas, no habrá OTRO MOMENTO para hacerlo. Deja ya de lamentarte por aquello que pudo suceder, y no fue, pon el foco en lo que puede ser y en acudir periódicamente a la estación para tener la oportunidad de coger EL TREN de tu vida, el tren que lo cambia todo. Ese tren puede ser tu próxima casa, tu próximo trabajo, tu próxima/o novia/o. Céntrate en el presente, olvida el pasado y no te preocupes por el futuro. Sigue la filosofía Cholista, el "partido a partido". Aunque te tengas que enfrentar a un elefante, hazlo "cachito a cachito".

La tortuga del Upside-Down






Volvías a sentirte como la tortuga Casiopea, pero a la inversa: al avanzar no hacías más que retroceder; como aquella canción de Ricky Martin en la que María daba un pasito para alante, pero tres para atrás; algo parecido a caer en la casilla de la calavera del juego de la oca: mientras unos avanzan y tiran porque les toca, tú, que ibas liderando el juego con amplio margen, vuelves al punto de partida cuando parece ser demasiado tarde. Hay veces en las que incluso crees estar en un universo paralelo similar al Upside-Down de Stranger Things, en donde todo parece tornarse del revés y tiene tintes oscuros, infesto de extraños monstruos que te acechan y que sólo tu eres capaz de ver. Ya si son reales o no, lo dejamos para otra ocasión. La cuestión es enfrentarse a dichos monstruos, a salir de aquel extraño mundo al que no sabes cómo llegaste a él y cómo escapar del mismo. Pero que te hayas perdido allí no significa que estés perdido; sólo hay que buscar la forma de volver a Hawkins.

Historia de un fracaso anunciado

Todos confiaban en que tendrías éxito, que llegarías a ser alguien importante, que tenías la materia prima y los medios para conseguirlo... todos lo creían, menos tú. Hay quien opina que la suerte es puro azar, que nuestro futuro está escrito en las estrellas o que viene prefijado por el destino. Y curiosamente tú, que siempre has recelado de todo aquello, no podías evitar caer en la duda de si te habían echado un mal de ojo o si te habían encendido dos velas negras (tan negras como tu provenir). Pero... ¿no has pensado que igual el que se enciende las velas negras eres tú mismo, que trabajas a jornada completa para que se cumpla la profecía que te aboga al fracaso? ¿Acaso no te das cuenta de que eres tú mismo el que te pones piedras y trampas sobre el camino? ¿y para qué? ¿para decir "ya os lo dije, tenía razón..."? ¿para reafirmarte en que ya habías previsto anticipadamente un futuro poco halagador? ¿Por qué te empeñas en estropear todo aquello que has ganado merecidamente? Déjate de excusas y chorradas. Solo tú eres dueño de tu destino; sólo tú puedes darle la vuelta a la tortilla. Es en esos momentos en los que debes preguntarte: ¿Por qué no confío en mí mismo? ¿Cómo conseguir ver el futuro desde una perspectiva mucho más optimista?

Aunque sea cierto que hayas fracasado, no significa que seas un fracasado, sino que probablemente estés más cerca de conseguir el éxito. Así que no tengas miedo al fracaso, ni lo pronostiques, porque aunque fracases, aprenderás una forma de cómo no hacerlo, y podrás descartarlo en tu siguiente intento; no permitas que el fracaso te frene para volver a intentarlo.

"El fracaso es la clave del éxito; cada fracaso nos enseña algo."

Morihei Ueshiba

Hablamos de ello, pero... ¿qué entendemos por fracaso? Fracaso implica fallar al intentar conseguir algo, eso es evidente. Fracasar, pues, tiene una connotación negativa, pero en sí mismo significa que has intentado cambiar las cosas, y nos centramos en el hecho de no conseguir el objetivo en lugar de la intención, algo que mata la innovación y la creatividad. ¿Acaso Thomas Edison inventó la bombilla a la primera de cambio? Respecto a este punto, hay personas que parecen predispuestas y abocadas a ello, y tanto ellas mismas como el resto de la sociedad les asignan esa etiqueta, ese rasgo del que cuesta desprenderse, hasta el punto de dejar de tener iniciativa porque no confían en sí mismos.

Es importante tener en cuenta que el hecho de haber fracasado antes no implica no poder conseguir éxitos futuros. Grandes genios a lo largo de la historia fueron tildados de malos estudiantes, considerando que no llegarían a nada. La cuestión es descubrir y desarrollar el potencial de cada persona. Todo el mundo tiene potencial para aportar algo a la sociedad, solo hay que buscarlo, encontrarlo y potenciarlo. Nunca te des por vencido ni pienses que eres inútil. Que no hayas descubierto o desarrollado tu potencial no significa que no lo tengas.

Pink dice en la letra de su canción Try: "donde hay deseo, va a haber una llama; donde hay una llama, alguien puede quemarse; pero quemarse no significa que vayas a morir; tienes que levantarte e intentarlo." Así que no seas cenizo. El que no arriesga, no nado nada. Hay gente que, consciente o inconscientemente, "decide" no amar para no sufrir, pero se olvida de que evitando el sufrimiento, también evita el amor. El que no lo intenta no fracasa, pero seguro que tampoco tendrá éxito. Tú decides: ¿amar sufriendo... o no amar para no sufrir? ¿intentarlo y fracasar... o no intentarlo y no tener éxito?



#5 ¡Gracias, @Sonia Roselló Puig! Eso, a parar a darse cuenta de cuándo, cómo y por qué corremos en la rueda del hámster cuando no tenemos por qué...

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#7 ¡Gracias, Claudia! Celebro que te haya gustado. No deja de ser una reflexión. De vez en cuando viene bien parar a pensar un poco. ☺

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Clau Valerio 5/5/2018 · #7

Magnífico¡¡¡ gran trabajo¡¡¡@Miguel 🐝 López Olivague

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Sonia Roselló Puig 4/5/2018 · #5

Genial @Miguel 🐝 López Oliva, voy a aplicar el cuento y la filosofía, aunque ya hace mucho que estoy inmersa en ello siempre se puede intentar algo más, porque "accionar" que no quede. Grandes consejos¡¡¡

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#1 Ya lo tenemos detectado. En breve estará solucionado. Muchas gracias y perdona las molestias.

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#1 ¿Qué te ocurre @Miguel 🐝 López Oliva? Voy a probarlo.

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