Los datos respaldan el aumento del rol de los probióticos y prebióticos en el envejecimiento saludable

Según una reciente revisión japonesa, la disbiosis intestinal es una característica común de las aflicciones que conlleva el envejecimiento. El hallazgo abre aún más el paso a los probióticos y prebióticos para apoyar el envejecimiento saludable.

Lidiar con las implicaciones del envejecimiento de la población es una cuestión mundial. China, Japón, Estados Unidos y muchos países europeos se enfrentan a crecimientos demográficos que observarán como una proporción del producto interior bruto cada vez mayor se destinará al cuidado de estas poblaciones.

Los datos respaldan el aumento del rol de los probióticos y prebióticos en el envejecimiento saludableEl grave problema del envejecimiento

El problema es especialmente grave en Japón, donde un reciente censo descubrió que casi un 27% de los japoneses tienen ahora 65 años o más. Muchos de estos ancianos japoneses viven solos y el número de trabajadores jóvenes disponibles para apoyarlos se reduce. La población del país se redujo en más de 1 millón entre los años 2010 y 2015 pasando a ser alrededor de 127 millones. Con una tasa de nacimiento baja, algunos informes predicen que la población de Japón podría llegar a estar por debajo de los 100 millones en las próximas décadas.

Por ello, buscar formas eficaces para apoyar esta población tiene una importancia nacional crítica. En una revisión reciente publicada en el World Journal of Gastroenterology el investigador Yukihiro Shimizu resumió los aspectos del microbioma de las aflicciones del envejecimiento.

Shimizu observó las investigaciones del microbioma relacionadas con el Alzheimer, osteoporosis, sarcopenia y la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica y los accidentes cerebrovasculares (la obesidad, común en otras partes desarrolladas del mundo, no es aún un tema de preocupación para la población anciana de Japón).

Búsqueda de un vínculo entre el intestino y el Alzheimer

La revisión encontró una gran cantidad de información sobre la conexión de la disbiosis con todas estas condiciones. Un estudio reciente con pacientes japoneses enfermos de Alzheimer aisló cuatro cepas bacterianas comunes entre todos, una información que Shimizu dijo que podría arrojar luz sobre las características únicas del microbioma relacionadas con esta condición.

También anotaron que un 90% de la serotonina se producía en el intestino y la serotonina exógena demostró en un modelo con ratones que reducía la deposición cerebral de las placas amiloides relacionada con la enfermedad. Dado que la serotonina producida por el intestino aún tiene que demostrar poder atravesar la barrera sanguínea-cerebral, Shimizu anotó que “el rol de la serotonina derivada del intestino en la función cerebral sigue sin ser clara”. Pero dijo que los estudios han demostrado que una diversidad microbiana intestinal reducida parece estar relacionada con la enfermedad.

Los probióticos y prebióticos específicamente citados en la osteoporosis

Para la osteoporosis la revisión señaló que la mayoría de los datos sobre el microbioma proceden de modelos con ratones. Un estudio reciente descubrió que los microbios intestinales pueden “aumentar las concentraciones séricas del factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1), lo que promueve el remodelamiento y formación ósea”. La revisión descubrió un rol específico de los probióticos para este caso, señalando que “los probióticos como las cepas de Lactobacillus han demostrado aumentar la masa ósea junto con la generación de cambios en la microbiota intestinal”.

Shimizu también señaló que los prebióticos han demostrado, en varios estudios, aumentar la absorción del calcio. Las investigaciones recientes demuestran que el consumo conjunto de probióticos y prebióticos podría suponer una potencial intervención terapéutica para la prevención y tratamiento de la osteoporosis en humanos. Sin embargo, las pruebas que demuestran la eficacia de los prebióticos en pacientes con osteoporosis postmenopausal o senil son limitadas.

Sarcopenia, evidencia de enfermedad cardiovascular

En el caso de la sarcopenia la revisión encontró que la evidencia es menos clara. Pero descubrió estudios que relacionan los probióticos con la prevención de la pérdida de músculo en ratones con leucemia y citó un estudio que relacionaba los prebióticos con la mejora de la función muscular en humanos medida por la fuerza de agarre.

En el caso de la cardiopatía la revisión citaba estudios que relacionaban el microbioma intestinal con un papel positivo y uno negativo. Algunos aspectos de la disbiosis intestinal se han relacionado con el aumento de los niveles de N-óxido de trimetilamina en el hígado, que está relacionado con la formación de placa en las arterias. Otras especies microbianas del intestino se han relacionado con la mejora del metabolismo lipídico y la reducción de los niveles de colesterol.

Aunque los ejercicios y una dieta adecuada son importantes para la prevención de estas enfermedades, la combinación de estas intervenciones de estilo de vida con métodos para manipular la composición y/o diversidad de la microbiota intestinal podría ser una estrategia prometedora para el mantenimiento de las condiciones saludables”, concluyó la revisión.

Referencias

Shimizu Y. Gut microbiota in common elderly diseases affecting activities of daily living. World J Gastroenterol. 2018 Nov 14;24(42):4750-4758.