Nicole Dumitriu en Comunicación y Periodismo, Escritores, Administrativos Limpiadora • Dievsa 21/9/2016 · 3 min de lectura · 1,1K

STRIGOI - LOS NO MUERTOS

De entrada, mucha gente confunde a los vampiros con los strigoi. Nada más lejos de la verdad. El strigoi es aquel que después de morir tiene el poder de volver de los muertos. El origen de la palabra sigue siendo objeto de controversia hoy en dia. Algunos investigadores creen que proviene del italiano "strega" que significa bruja pero otros afirman que es una palabra rumana "striga", es decir a gritar de miedo.  Fuera como fuese, esta figura mítica del no muerto está unida al pueblo rumano de los albores de los tiempos. .  Y si creen que estas historias no son más que paparruchas para asustar a los niños, se equivocan.

Los rumanos saben de sobra que en la noche de San Andrés (30 de noviembre), hay que ungir con ajo las puertas y las ventanas de las casas. Y también comerlo. No se libra nadie. A los más pequeños se les asusta con el cuento de que "hay que comer ajo si no....viene el lobo"

Pero cuando el strigoi molesta a su familia o al pueblo entero, el golpe de gracia consiste en ir al cementerio y clavarle una estaca de madera de fresno justo en el corazón. Hay muchos rituales para matar un strigoi...Y ahora me vais a decir: "Si hombre...esto se ve solo en las películas". Pues no. Ha pasado hace unos cuantos años, en 2004, en una aldea de poco más de 700 habitantes del sur de Rumania, en el distrito de Dolj. En el mes de diciembre de este año, el anciano Petre Toma fallece a causa de un cáncer, que según algunos aldeanos fue producido a causa de los muchos lingotazos de "rachiu" (el aguardiente casero nacional) combinado con los estragos de la vejez. Hasta aquí todo normal...Comenzaron los preparativos del entierro, el sacerdote inició las letanías específicas que se dan en estos casos y los familiares se prepararon para el mal trago. La tradición requiere atar los pies del difunto con una cinta roja, los tres días posteriores al óbito, cinta que se quita antes del entierro para que el alma pueda ser liberada. Realizaron el ritual religioso a conciencia, nadie tocó la cinta del muerto, nada raro pasó y el anciano quedó enterrado como "Dios manda". A los cinco días del entierro las cosas empezaron a torcerse. La nuera del difunto cayó enferma: vómitos, fiebre, dolores generalizados. Lo más normal en estos casos es ir al médico de cabecera que después de decirte lo del clásico virus te recomienda reposo y beber mucha agua. Solo que la nuera tenía un problema añadido. Contó a toda la familia que por la noche veía a Petre en su habitación y que le lamia la cara con una boca ensangrentada. Y que no eran alucinaciones. Que también escuchaba ruidos raros, como si alguien subía y bajaba las escaleras. Las cosa fue a más y en corto tiempo todos los ocupantes de la casa empezaron a sentirse enfermos. De repente los objetos cambiaban de sitio, se escuchaban gritos aterradores y voces hablando en un lenguaje desconocido. Nadie no pegaba ojo por la noche. La enfermedad y el insomnio hizo mella en toda la familia. Después de debatir largo y tendido, la familia a llegó a la conclusión de que Pet