Octavio Perez en Escritores Literatura Amateur, Writers, Escritores Support engineer • MES Automation 22/11/2016 · 4 min de lectura · +100

Requiem

RequiemLlegaba el momento de la comunión en la misa, aunque esa misma mañana me había confesado preferí no pasar a comulgar. Eso significa que debía pasar junto al fetro, junto a su familia, frente a todos. No tenía porqué, pero me sentía culpable de su muerte. Desde que llegó la noticia a mi no pude evitar dejar de pensar “Yo pude evitarlo, si tan solo hubiera…” y jamás he podido o podre contestar esa pregunta ¿Pero que pude haber hecho? ¿Que?

Raúl llevaba ya meses enganchado a esa porqueria, cada vez era más frecuente incluso más cínico. Empezó en su departamento. Escondiéndose y avergonzado de lo que hacía. Sin embargo ahora lo hacía incluso mientras esperaba el semáforo. Yo lo supe desde que empezó a consumir esa mierda. ¿Si hubiese hablado, aún estaría vivo?

Eso es algo que los adictos parecen ser incapaces de ver. Que las personas cercanas a ellos se vuelven adictos también. Adictos a ellos, cuando una persona cercana a ti esta destruyendose de esa manera. No puedes dejar de pensar en eso, y buscas todas las maneras posibles de salvar a esa persona.

Recuerdo mi última conversación con Raúl. Lo saque del “torito” a inicios de Diciembre y llegando a su departamento fue cuando mi furia, se transformó en lastima. Su departamento estaba lleno de botellas vacías, apestaba a orina, y tabaco. Pizzas podridas en el suelo y en el sofa. Incluso vi algunas cucarachas escondiendose detras del refrigerador. Nos sentamos en el sofa. Y el me ofrecio una cerveza, la cual rechacé. “Gracias hermano, deja voy por el dinero que te debo”. Y Raúl se metió a su habitación, cuando regresó contó el dinero y me lo entregó en la mano. “Me salvaste, de no ser por ti hubiera tenido que llamar a mi papá” y encendió un cigarrillo. “Hermano tenemos que hablar” le dije. “¿Que pasa?” Me contestó y me ofreció un cigarrillo el cual acepte. El primer cigarrillo después de dos meses, pero ahora si lo necesitaba.

Llevaba ya un mes ensayando mentalmente esta conversación. Cada palabra que diría, cada palabra que me contestaría. Tenía que enfrentarlo de una vez por todas. No asistió ni a una sola clase desde Octubre, se encerraba en su cuarto o se embriagaba en alguna cantina o bar desnudista. Y solo con ver este lugar y el deplorable estado físico de él era suficiente razón para buscar esta conversación. No era yo el único preocupado, no contestaba ni una sola llamada de sus padres. El resto de los compañeros se preguntaban qué había sido de él.

“Tienes que parar esto, te estás destruyendo... Por favor regresa” trate de mirarlo a los ojos pero tuve que desviarlos, fui incapaz de mantener la mirada, cuando él solo sonreía como si estuviera bromeando. “No es ninguna broma Raúl. Te estas destruyendo y no puedo seguir viendo esto” pero él seguía sonriendo, quizá era el alcohol, o lo cocaína lo que lo mantenían en ese estado. “Pues perdón Javi, no volverá a ocurrir. Oye ¿Has visto la pelicula de...” “Tu sabes a lo que me refiero. ¡Carajo Raul! No has ido a clase, te la pasas ebrio o drogado todo el tiempo. He tenido que mentirle a tus padres y maestros, En seis meses cambiaste más que en los últimos ocho años que te he conocido” lo dije, y esta vez sostuve la mirada a pesar de que él seguía sonriendo e incluso soltó una que otra carcajada. “Disculpa papá, te juro que no vuelve a ocurrir, pero por favor no me castigues la televisión” Decía mientras hacia un ridículo acto frente a mi. “¿Quieres parar esta estupidez y hablar? ¡Ya basta Raúl! Basta de tenerte lastima, basta de este capricho. Tienes que regresar al mundo real”. Raúl no dejó de sonreír y en la mesa se sirvió una linea de cocaina. “Ya no seas maricón, no pasa nada” en ese momento me di cuenta de que Raúl no tomaría esta conversación. Yo esperaba gritos y lágrimas. Me levanté y ahí decidí darme por vencido y regresar a mi departamento a dormir. “Diana” dije cuando me levanté en mi ultimo y desesperado intento de poder hablar con él. “¿Que?” Contestó y esta vez su sonrisa por fin se diseminó. “Funcionó” pensé “De eso se trata todo, ¿Que no?, Se fue y lo siento amigo, pero si sigues así no solo será ella a quien pierdas. Lo perderas todo. A todos” Tiró la colilla aún encendida al suelo. “Tu mejor que nadie debes saber que no debes mencionar a esa puta frente a mi” y busco otra cerveza en el refrigerador. “¿Que esperabas imbécil? La golpeaste y después de eso ¿De verdad creías que iba a seguir contigo?” “La muy puta se acostó con otros dos idiotas, y yo la amaba de verdad, antes de eso jamás la lastime. Cumplia cada capricho y deseo que tenia. Enfureci y perdí el control, es cierto ¿Eso me hace el malo?” Me replicó inmediatamente. “No estoy aquí para juzgarte, eso es problema de ustedes. ¿Esa es tu venganza?¿Tu redención? matarte con drogas. No sólo la perdiste a ella ahora lo estas perdiendo todo. Tu carrera, tus amigos, tu familia, tu salud” le contesté ya intuía que llegaríamos a esto. “Y a ti ¿que te importa? Es mi vida, y no puedes entender por lo que estoy pasando” “Me importa porque te estas destruyendo y no puedo seguir viéndote hacer esto” le contesté “Pues sencillo, no lo hagas. No te necesito” dijo casi murmurando. Como si no quisiera que lo escuchara. “Después de ocho años de amigos, de estar ahí para ti y tu para mi ¿Así acabará todo? Por tu jodida cocaína. Porque no puedes superar una mujer” le replique. Una jugada sucia de mi parte. Chantajearlo con nuestra amistad. Algo que no debí hacerlo ni siquiera para tratar de salvarlo. “Eres un idiota, tu dime ¿ahora es cuando me vas a abandonar?” La pregunta me dejó pensando, sin duda era mi mejor amigo. No podía creer que de verdad pensara que lo abandonaria cuando claramente era ahora cuando más me necesitaba. “¿Qué quieres?¿Que puedo hacer? Apenas hasta ahora hemos hablado de Diana…” “Ya vete, no quiero hablar de eso ahora, lo hablaremos después ¿de acuerdo? Solo… dame tiempo. Necesito pensarlo” No me dejó terminar lo que iba a decir. Y le crei. Pensé que lo mejor era darle su espacio y cuando estuviera listo podría ayudarlo.

Esa conversación nunca llegó, pasaron las vacaciones y regrese con mi familia. Aun así cada día esperaba ese mensaje de que había llegado el momento de hablar. Incluso cuando su padre me llamó esperaba que fuera Raúl. El llamó para decirme que Raúl había muerto de sobredosis y la verdad no me sorprendió en absoluto. No pudimos despedirnos, no pudimos hablar sobre sus problemas, no pude salvarlo. No pudimos tener una conexión real en esta última etapa y no se por que.

Salí de la iglesia lo más discreto que pude, ni siquiera me anime en ir a ver el cadáver. Una lagrima rodo por mi mejilla. Ocho años y no pude conocerlo realmente, no pude saber quien era en realidad mi mejor amigo. Lo frágil que era y lo mucho que me necesitaba.