Octavio Perez in Comunicación y Periodismo, Periodismo Digital, Política Business Intelligence and Social Media Manager • GreenPACE Capital Aug 17, 2016 · 1 min read · +100

Sin Dioses ni Reyes, solo el hombre

Sin Dioses ni Reyes, solo el hombre

Esta era la inscripción que adorna la entrada a la ciudad submarina de Rapture en el aclamado videojuego Bioshock. En el mundo imaginado de este videojuego se descubre la historia de un multimillonario y poderoso empresario americano de nombre Andrew Ryan. Que fastidiado de las intervenciones del gobierno en la economía, de ver como miles de millones de dolares en impuestos se desperdiciaban en inútil burocracia, de que los grandes y poderosos fueran oprimidos por los débiles y perezosos. Construye una gigantesca ciudad submarina, libre de impuestos, libre de gobierno y libre de religión.


En Rapture no habia limites de ningun tipo, ni restricciones, la justicia la administraba cada persona de acuerdo a su juicio. Todas las sustancias eran permitidas. Y cualquier tipo de experimentos tenían autorización de ser llevados a cabo sin ninguna iglesia o gobierno que lo impidiera o rechazara. Los avances de la ciudad fueron increíbles como la habilidad de otorgar a los humanos poderes sobrenaturales. Eventualmente la ciudad entró en caos, sin líder sin una causa y sin una identidad. La gente se rebeló contra Ryan, liderados por un corrupto empresario de nombre Fontaine. La famosa utopía se convirtió en una distopía.


Parece ser que al igual que Ryan la gente no entiende la función del gobierno en la vida cotidiana le da muy poca importancia a lo que es el gobierno y sus funiones. Sin embargo a la vez y de manera paradójica parece que los ven como seres todopoderosos que son capaces de manipular los mercados mundiales a su gusto. Como si los gobernantes fueran los verdaderos maquinadores de ataques terroristas y violencia contra sus gobernados.


El culpar al gobierno y proclamarnos a favor del anarquismo, el liberalismo económico y político son tentadoras ideas para otorgarnos una supremacía intelectual. No se puede negar la enorme pérdida del dinero de los impuestos, que los ciudadanos pagan con su esfuerzo, se pierde en burocracia sin sentido y en descarada corrupción. La disminución de los impuestos no propicia ninguna solución, más que hacer más rico al rico y más jodido al jodido. Los servicios públicos serían recortados. Mientras las corporaciones multinacionales generan aún más dinero y menos distribución del capital.


Esta patética tendencia, que parece ser nueva, de criticar y “satanizar” enfocada a un grupo político específico. Pero no lo es, desde muy pequeño recuerdo haberla escuchado bastante, y en especial de gente que quería pasar como gente culta e intelectual. Ahora es aún más enfurecedora debido a las redes sociales, no hay un solo dia en que a través de mis redes sociales no vea algún idiota haciendo algún comentario anarquista o anti gobierno. Por supuesto que las exhibiciones públicas de corrupción o despilfarro político deben ser criticadas y como ciudadanos tenemos el deber de exigir al gobernante cumplir sus funciones. Pero muy diferente es, el ataque directo contra la persona que en cualquier caso es inexcusable.


Finalizó con la frase más estúpida que he escuchado sobre este tema “Los gobernantes son nuestros empleados” lease en el acento más vulgar posible