Pablo Herreros en Gestión del Conocimiento Empresarial, Emprendedores y Empresarios, Directivos y Ejecutivos blog "Yo, mono" en elmundo.es • El Mundo 14/11/2016 · 3 min de lectura · 3,6K

¿Son las empresas las nuevas tribus del s. XXI?

¿Son las empresas las nuevas tribus del s. XXI?

Durante cientos de miles de años, los seres humanos hemos pertenecido a bandas y tribus. Estos grupos ancestrales estaban compuestos por personas, conectadas unas con otras mediante lazos personales. Uniones que garantizaban nuestra existencia mediante la caza colectiva, la defensa ante los depredadores y el cuidado mutuo.

Hoy en día, el ser humano ya no solo pertenece a una sola tribu sino que se identifica con varias de manera simultánea: la nación, el equipo de fútbol o el barrio. Pero por sus consecuencias directas en nuestra supervivencia, tras la familia y los amigos, la tribu más importante de nuestra vida es las que formamos en la empresa o el trabajo.

Al igual que otros mamíferos, los seres humanos venimos al mundo con un deseo inconsciente de apego, el cual nunca perdemos del todo a lo largo de nuestra vida porque es ventajoso para nuestra existencia. Un instinto de afiliación que nos lleva a integrarnos en grupos y tribus. Es como si de manera inconsciente supiéramos que solos, sin la ayuda de otros, nuestra supervivencia es inviable. Lo que nos lleva a unirnos para cooperar y trabajar en equipo en organizaciones. Esta es la razón por la que las empresas son las nuevas tribus del siglo XXI. Aquellas primeras bandas de cazadores-recolectores y tribus han sido sustituidas por las organizaciones contemporáneas.

Tanto entonces como ahora, para organizarnos y ser más eficaces, las tribus comenzaron a ceder parte de su autonomía en favor de otros. Los objetivos eran la cohesión ante la existencia de intereses individuales, coordinarse mejor y tomar decisiones más rápidamente. Surge la necesidad de que algún individuo o grupo reducido lidere esas acciones y tome decisiones para el resto.

Aquellos primeros líderes emergían porque poseían algún conocimiento o habilidad especial, lo que no impedía que otros hombres participaran de las decisiones con su sabiduría y experiencia, como los ancianos o expertos en alguna otra materia. Esta red de alianzas la tejían recogiendo información, hablando con unos y otros. De esta manera construía una visión conjunta a partir de los deseos e intereses individuales del grupo. Algo tan valioso entonces como lo sigue siendo ahora.

La coherencia también era y es fundamental porque se debe liderar con el ejemplo. Se conoce un caso descrito por el antropólogo Napoleon Chagnon, en el que un jefe del pueblo yanomami (Venezuela), estuvo limpiando la aldea él solo hasta que dos días después el resto de la comunidad finalmente se unió.

Otro factor clave es que estos líderes suelen ser los que más aliados poseen dentro del grupo. Dedican muchas horas a escuchar y compartir información con otros miembros, algo que el experto en organizaciones Peter Senge, en su libro "La quinta disciplina" describe como fundamental para el éxito de una organización.

Este empeño en generar lazos con miembros de la tribu es una característica del éxito de muchos líderes. Por ejemplo, el dueño de Wall Mart, era conocido porque aparecía en cualquier momento y lugar en alguno de sus establecimientos repartidos por todo Estados Unidos para hablar con cajeros, dependientes y hasta clientes. A pesar de la magnitud de la empresa, aún se comportaba como un líder tribal.

Los jefes tribales tenían algunos derechos especiales y obtenían más recursos que el resto. Pero en caso de necesidad también se acudía a ellos. En algunas tribus, el jefe era el que más alimentos poseía almacenados, lo que implicaba que se acudía a él en épocas de hambruna o sequía.

Es decir, debían cumplir con sus deberes y obligaciones, como por ejemplo mediar en los problemas, llevar a la fuente de recursos más ventajosa y coordinar al grupo. Por eso los jefes que crean más conflictos de los que resuelven, como por ejemplo prestando atención a los rumores, permitiendo que crezcan o directamente participando de ellos, también son peligrosos para el equilibrio del grupo.

Otros líderes han llevado a la desaparición o extinción de la tribu o empresa por su incapacidad para crear aliados. El caso más famosos de Wall Street es el de la empresa de electrodomésticos Sunbeam, liderada por Al Dunlap, apodado "Al, el motosierra", cuya fama creció por su estilo ultra agresivo. Además, no sabía delegar y siempre andaba diciendo que "todo lo que tenía que hacerlo él mismo", algo que te enemista con otros individuos relevantes de la organización de inmediato. Es como decir a tu tribu que son unos inútiles.

Un motivo adicional de expulsión o desaparición de líderes ha sido la incapacidad para aprender de los errores. El orgullo e inseguridad no son buenas cualidades para liderar. También no delegar, tomar decisiones teniendo en cuenta la agenda personal y no de la tribu, limitar su comunicación, crear jerarquías excesivamente autoritarias o ser muy pasivos llevan a la extinción.

Esto ocurre porque se olvidan de que las tribus y organizaciones están vivas, poseen vida propia y van transformándose. El líder es una extensión de la tribu y no al revés. Por eso, los líderes autoritarios invitan a cooperar al resto en su contra, como ocurre con algunas comunidades de chimpancés, donde los líderes excesivamente agresivos son expulsados a la periferia, desterrados para siempre. Sucedió en la selva de Mahale (Tanzania) con el chimpancé Ntologi tras varios años de buen liderazgo que un día decidir cambiar hacia métodos más violentos. Lo mismo ha ocurrido con muchos directores ejecutivos, los cuales han sido despedidos mediante una coalición de compañeros que lo aislaron.

La lista de fuerzas tribales que siguen guiando nuestro comportamiento en grupos y organizaciones es grande y aún siguen vivas en nuestro interior. Dirigen nuestro comportamiento social, especialmente en las empresas, por ser el lugar o contexto donde más tiempo pasamos. Y aún más importante, es donde ganamos el dinero con el que obtenemos los recursos que todo mamífero necesita para su supervivencia y la de sus descendencia: agua, comida y refugio.


¿Son las empresas las nuevas tribus del s. XXI?



Adela Garcia 17/11/2016 · #13

Curiosa comparación, ahora ya le pongo cara a Ntologi.....

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pepe peppep 16/11/2016 · #12

Me ha gustado tu articulo, has usado hábilmente echos sobre organización social comparándolos con otros de organización empresarial, y sus efectos, bien.
No obstante creo que has generado poca controversia al respecto. Entiendo que la voluntad de un lector ha de localizar la intención del escritor, mal que este entre en un bucle de ideas que pueden ser caoticas.
El hecho empresarial, parte de una primigenia identidad genética de algunos individuos con tendencias a ser o acaparar mas que los demás.
Por que no? . No obstante el efecto de tal actitud comporta que confundamos sociedad o ser gregario, con el gargarismo obligatorio que genera la mencionada actitud.
Liderar o dirigir un núcleo social precisa del esfuerzo de los componentes en sentido hacia el resultado positivo para ellos mismos.
Liderar o dirigir una compañía, es el esfuerzo de los componentes de ese núcleo en sentido hacia el resultado de los propietarios de ese nucleo. Que son los que marcan la normas de acción mas acordes con su intención final, todos sabemos cual es.
saludos

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Jorge Carballo Pérez 15/11/2016 · #11

Estoy con @Pedro Gómez y me uno a la bienvenida, ya te estoy siguiendo, muy buen post, enhorabuena @Pablo Herreros

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Pedro Gómez 15/11/2016 · #10

Por cierto...buen artículo, muy interesante...!!!

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Pedro Gómez 15/11/2016 · #9

Bienvenido @Pablo Herreros, un placer tenerte entre nosotros...!!!

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@Pablo Herreros bienvenido!! Cualquier duda que tengas aquí estamos. ;)

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Javier beBee 15/11/2016 · #6

@Pablo Herreros bienvenido a beBee !

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