Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Oficios y profesiones Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 23/9/2016 · 2 min de lectura · 1,0K

CARENCIA EN TU PERSONALIDAD

CARENCIA EN TU PERSONALIDAD
Cada día se nos presentan cientos de situacio­nes que nos ponen a prueba. Desafíos que, unas veces, consiguen sacar de nosotros fortalezas que ni siquiera sospechábamos que estuviesen ahí, y otras, en cambio, no hacen sino revelar nuestras debilidades, aquellas facetas fie la personalidad que, al quedar expuestas y descubiertas por otras personas, se convierten en fuente de malestar de continuas frustraciones. Debemos ser capaces de encontrar en nosotros mismos las herramientas que nos permitan superar esas debilidades. Solo  conseguire­mos crecer como personas y, como consecuencia, gozar de una vida con más sentido.

CARENCIA DE AUTOESTIMA

La autoestima no es otra cosa que quererse a uno mismo. El de siempre conocido amor propio. Y es además, el motor interno que nos impulsa a desear unos objetivos y hacer todo lo que está en nuestras manos para alcanzarlas. Si falta, nada de eso es posible. 

Pero que buena noticia es que no necesitamos nacer con ella para tenerla: se aprende y se desarro­lla si se ejercita. Por eso, quien la tenga bajo mínimos solo necesita de un revulsivo que le haga cambiar el chip. ¿Cómo la tienes tú? Para saberlo, te damos pistas: si te sueles juzgar mal; si consideras que vales poco o que tienes poco que ofrecer a los demás; si te crees menos que' otras personas que están a tu alrededor, y, sobre todo si estás convencido de que "eres así" y no puedes cambiar, debes poner en práctica con urgencia el plan de actuación que te propo­nemos a continuación. 

Cómo ganar amor propio:
  Revisa tus creencias y transforma las limitantes en expansivas.
  Confía más en tu criterio y tu intuición.
  Analiza lo que te gusta y lo que no de tu con­ducta diaria y cambia lo que no te gusta.
  Relaciónate más y mejor, con gente positiva, tónica.
  Márcate objetivos de puntualidad, sinceridad, coherencia, etc. y reconócete tus avances.

CARENCIA DE CONFIANZA 

La persona desconfiada suele pensar mal de sus congéneres. Es
recelosa, piensa que los demás van con segundas intenciones, a engañarla y a aprovecharse de ella. Quizás por eso resulta tan reservada. La generosidad, la sinceridad, el don de gentes... brillan por su ausencia. No resulta extraño entonces que este tipo de personas se vean solas o que les cueste intimar. ¡Nadie quiere a un desconfiado a su lado. Y hay que tener cuidado, porque esa falta de confianza, cuando no está justificada o es excesiva, no puede justificarse con la virtud de la prudencia o la discreción que muchos utilizan como argumento para actuar como lo hacen. 

Cómo aprender a confiar:
Escucha con atención y sé amable.
Si haces promesas, asegúrate de que las pue­des cumplir.
Explica a los demás lo que esperas de ellos y no cambies las expectativas.
Pide disculpas cuando te equivoques y subsana tu error en lo posible.
Muestra interés por los demás y reconoce los méritos ajenos.

CARENCIA DE OBJETIVOS

Uno de los rasgos de la condición humana es la capacidad para proyectarnos al futuro; es decir, la facultad de imaginar, de hacer planes y hacer todo lo posible para que se cumplan. Porque, si no tene­mos objetivos, retos o metas en la vida, no tenemos nada. Nos convertimos en barcos a la deriva, que se dejan llevar por la corriente sin importar qué dirección tomen o con qué fuerza se abran paso. El caso es dejar pasar la vida. Pero una vida plena es una vida con significado. Necesitamos proyectos vitales para poder dar lo mejor de nosotros mismos y realizarlos como personas. Y para eso hace falta saber que somos dueños de nuestro destino y que podemos alcanzar lo que nos propongamos con esfuerzo. 

Cómo proyectarte con sentido:
Asegúrate de que tus objetivos son real­mente prioritarios para ti.
  Los objetivos deben pertenecer a alguno de tus seis ámbitos de vida (trabajo, familia y amigos, educación, salud, ética y cultura) y no pueden ser contradictorios.
  Escríbelos, definiéndolos bien, antici­pando obstáculos y estableciendo hitos a conseguir mes a mes.
  Ilusiónate con ellos, pero sin pasarte de ambicioso.
  Comparte con alguien de confianza tus objetivos y pídele que haga de Pepito Grillo de tu conciencia.

CARENCIA DE OPTIMISMO

Ver la botella medio vacía o media llena. ¿Tú por qué te
decantas? Se trata de que elijas si prefieres ver tus éxitos como algo efímero y en lo que nada has tenido que ver, y los fracasos como permanentes y causados como poco por ti, como lo ha­cen las personas pesimistas o, por el con­trario, al estilo de los optimistas, valoras tus logros como algo más estable y en lo que tu responsabilidad ha sido relevante, y los fallos como algo pasajero y no siempre ocasionado por ellos. O si contemplas el futuro con desesperanza o con esperanza. No es tan fácil desprenderse de ese rasgo de la personalidad, a veces tan marcado dentro de uno mismo. Sin embargo, me­rece la pena el esfuerzo, aunque exija un empeño consciente por desarrollar el optimismo. 


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