Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Oficios y profesiones Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 2/11/2016 · 1 min de lectura · 1,5K

Cómo ayudar a una persona deprimida

Cómo ayudar a una persona deprimida

La incomprensión de la familia y los amigos

La depresión es una de las enfermedades psicológicas más comunes en nuestros días. Las previsiones estadísticas afirman que para el año 2020, 1 de cada 6 personas sufrirá de depresión, convirtiéndose en la segunda causa de incapacidad a nivel mundial. Desgraciadamente, el hecho de que la depresión sea un problema común no significa que sea comprendido y aceptado a nivel social.

La familia es uno de los principales pilares de apoyo con los que cuenta la persona deprimida. 

Sin embargo, muchos familiares no conocen qué es realmente la depresión o cuáles son sus principales manifestaciones y consecuencias, por lo que suelen cometer diversos errores cuando se relacionan con la persona deprimida.

El primer error es confundir la depresión con un estado de tristeza. La tristeza no es un estado patológico, es una reacción ante determinadas circunstancias de impronta negativa pero desaparece con el paso de los días. Al contrario, la depresión es una patología y en algunos casos incluso es necesario echar mano a los medicamentos.

El segundo error consiste en pensar que la fuerza de voluntad es suficiente para combatir la depresión. La persona deprimida no quiere sentirse mal pero a menudo su voluntad no le basta. Debemos tener presente que la depresión no solo es un estado emocional sino que también sienta sus raíces en cambios en el funcionamiento del sistema nervioso. Por tanto, pedirle a la persona deprimida que “ponga de su parte” o tacharla de “floja” y “perezosa” no será de gran ayuda.

El tercer error es intentar eliminar la depresión proponiendo actividades fuera de contexto, como ir a una fiesta. En realidad, la mayoría de las personas deprimidas se siente peor cuanto está en sitios alegres porque compara su sombrío estado emocional con la euforia que muestran los demás. Por tanto, sería mejor invitarle a practicar deporte o a compartir una cena íntima.

¿Cómo percibe la persona deprimida estos comportamientos?

La incomprensión de familiares y amigos genera mucha presión en la persona deprimida y no hace sino acentuar su malestar. Expresiones del tipo: “anímate”, “pon de tu parte” o “tú puedes salir solo/a de esto” tienen un efecto contraproducente y generan sentimientos de culpabilidad, ya que la persona percibe que no puede satisfacer las expectativas de los demás y no tiene el control sobre su vida. De esta manera, el deprimido/a cae en un círculo vicioso alimentado por la incomprensión de los más allegados.

Cinco pautas para ayudar a una persona deprimida:

  • Infórmate sobre la depresión, sus manifestaciones y consecuencias. Será difícil que puedas ayudar a alguien si no sabes contra qué está luchando.
  • Profundiza en las causas de su estado depresivo y, sobre todo, no les restes importancia. Recuerda que lo que es intrascendente para ti, puede ser importante para otra persona.
  • Apóyala incondicionalmente. Respeta sus decisiones e intenta motivarlo/a con actividades que se adapten a sus gustos.
  • No le exijas más de lo que puede dar. Recuerda que esa persona no quiere sentirse mal.
  • Incítale a buscar ayuda profesional. Muchas personas no reconocen su estado y se niegan a acudir a un psicólogo pero la terapia psicológica puede ser muy útil. Háblale del tema y, si es necesario, acompáñale a las primeras sesiones.

colaboración: Rosario Linares


Carlos Romero Garcia 2/11/2016 · #5

Ser paciente y controlar lo que dices, ayuda mucho a tener una conversación para subir la moral de la persona que quieres "impulsar"... Todo lo demás ya te sale con naturalidad.

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Luciano Carmo 2/11/2016 · #4

Tema muy relevante y creo que sea una preocupaión en seculo actual.

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Mariela Roxana Colman 2/11/2016 · #2

Es muy difícil aun para la familia poder hacer algo en estos casos. Mínimamente la persona debería acceder a recibir ayuda profesional, si no acuerda con eso tampoco se la puede llevar contra su voluntad. A la larga se enferma toda la familia conviviente.

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