Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Oficios y profesiones Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 26/11/2016 · 1 min de lectura · +800

El debate sobre el autismo como forma regresiva

El debate sobre el autismo como forma regresiva
Fue Francés Tustin quien consideró dentro del psicoanálisis ingles al autismo, Ella plantea un cuadro de autismo primario anormal Herí o de un vínculo que no favorece, desde el arranque, una subjetivación míni­mamente discriminada y define a estos niños como ameboidcos por su corporalidad blanda y floja. 

En cambio, se refiere a otro tipo de cuadros en los que se produce una separación corporal que resulta insoportable, por lo que sobreviene un posterior encapsulamiento que lleva al niño a replegarse en sí mismo. Según ella, se trata de un estancamiento precoz, del desarrollo con la constitución de una barrera protectora (rituales que resguardan la supervivencia, aseguran coherencia y mantienen a "raya" lo que aterra). Lo considera como un tipo particular de repliegue secunda­rio a una forma de depresión masiva, momento al cual el niño quedaba traumáticamente "fijado".

Tustin asemeja a estos niños con los crustáce­os, fortalezas vacías de Bettelheim. A estos niños es a quienes les corres­ponde el diagnóstico de autismo infantil precoz.

Además, plantea la existencia de lo que llama autismo secundario regre­sivo, que es efecto de una disociación de su desarrollo normal que queda dislocado. Son estos niños desorganizados, con logros perdidos, muy semejantes a los descriptos por Heller, quienes padecen en cambio, según ella, de esquizofrenia infantil.

El debate sobre el autismo como forma regresiva fue poco menos que clausurado por Winnicott: “Sólo se gana en oscuridad cuando se considera el cuadro autista en términos de regresión. El autismo es una complejísima organización de defensa en la que lo que vemos es la invulnerabilidad [que pretende] asegurar contra el retorno de una angustia impensable".

Entiendo que los autismos no son homogéneos, pero tienen algo en común: una aparatosa y rígida estructura, una fortaleza sin vida, desha­bitada.

Como veremos luego, la diferencia entre la psicosis y el autismo está dada por la capacidad -que puede estar ausente o muy dañada en el autis­mo- de representar y de lograr una representación de sí. En cambio en las psicosis, el niño padece de la desorganización caótica de sus representa­ciones, muchas veces terroríficas.

Pero desde el AUTISMO PRIMARIO Y SECUNDARIO...