Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Médicos y Profesiones Sanitarias, Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 30/11/2016 · 5 min de lectura · +300

Mutismo selectivo en adultos

Mutismo selectivo en adultos

¿Qué es?

El mutismo selectivo es un trastorno psicológico que se caracteriza porque la persona no habla ante situaciones sociales en las que se espera que establezca o continúe una conversación. 

Las personas que los sufren son perfectamente capaces de hablar en el idioma en el que se comunican con ellas, y entienden bien qué se les está diciendo. Sin embargo, no hablan. Esta falta de comunicación no es con todo el mundo, sino que es dirigida hacia una o varias personas, y con otras personas sí se mantiene una conversación normal.


Incidencia

Este trastorno tiene una baja incidencia en la población infantil y adolescente (según algunos estudios entre el 0,1 y el 1,9% de la población), y la incidencia es todavía más baja en adultos. 

Si bien, tanto las personas como el entorno del adulto con mutismo selectivo muestran un nivel de angustia muy alto, basado en que no entienden el motivo de esta decisión de no hablar a algunas personas específicas.


Características

Los adultos que sufren mutismo selectivo presentan habitualmente las siguientes características:
– No hablan a determinadas personas, o si lo hacen es con frases muy cortas, usando en ellas una voz baja, entre dientes.
– En ocasiones, cuando hablan, suelen hacerlo mostrando irritación o ira.
– Tienen dificultad para mantener el contacto visual con las personas a las que no les hablan.
– Suelen tener una gesticulación facial muy baja. Habitualmente tienen lo que se denomina “cara de póker” que significa no mostrar en su rostro expresiones de alegría, sonrisa, sorpresa, tristeza u otras emociones, acentuado sobre todo ante las personas a las que no les hablan.
– Pueden no llegar a emitir ni siquiera expresiones sencillas, como pueda ser un saludo, una despedida, o una petición de paso en un pasillo estrecho, solicitar que le acerquen algo en la mesa, dar las gracias, advertir de un peligro, etc.
– Tratan de evitar las situaciones en las que hay muchedumbres, manifestaciones, o grupos de gente.
– Suelen evitar a algunas personas que se relacionan directamente con aquella/s a la/s que no le hablan. En ocasiones el mutismo selectivo se extiende también a estas otras personas.
– Suelen preferir las actividades solitarias en las que apenas se les requiere que se comuniquen con los demás.
– Tienen dificultad a la hora de hablar de sus propios sentimientos, sus emociones o las cosas que les preocupan.
– Su movimiento suele ser torpe y su motricidad fina (manipulación con los dedos o las manos) puede denotar nerviosismo por presentar temblores.
– Tienen una capacidad alta para concentrarse en tareas rutina