Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Oficios y profesiones Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 4/11/2016 · 2 min de lectura · +300

No tengo habilidades sociales… ¿qué hago?

No tengo habilidades sociales… ¿qué hago?

Si bien no cuentan con una definición determinada, todos hablamos sobre ellas. Las habilidades sociales son el conjunto de conductas que nos ayudan a relacionarnos con los demás y que solemos aprender por imitación. Configuran nuestra forma de ser frente a los demás y se ponen de manifiesto, por ejemplo, en la forma en la que nos desenvolvemos en una reunión o al empezar una conversación con un desconocido.

Las habilidades sociales se encuentran muy relacionadas con la psicología y por esta razón se pueden atender en la consulta con un terapeuta. Vale la pena como primera medida saber bien qué son antes de determinar que no se posee ninguna. ¡No hay que ser tan pesimista en la vida!

¿Cuáles son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales han sido estudiadas y analizadas desde la psicología durante varias décadas. De hecho la primera investigación al respecto data de 1949. Precisamente gracias a estos años de investigación podemos clasificar a las habilidades sociales en distintos grupos, que quedarían configurados de la siguiente manera:

  • Primer grupo. Aquí se encuentran las más básicas como escuchar, iniciar y mantener una charla, dar las gracias, formular una pregunta, presentarse y presentar a una persona, dialogar, tener empatía o hacer un cumplido.
  • Segundo grupo. Están las habilidades sociales avanzadas, como por ejemplo dar y seguir instrucciones, pedir ayuda, disculparse, participar, dar una opinión y convencer a los demás.
  • Tercer grupo. Son las habilidades que están relacionadas con lo que sentimos. Por ello se distinguen conocer y expresar sentimientos, comprender las sensaciones de los demás, expresar el afecto, enfrentarse al enojo de los otros, autorecompensarse y resolver los miedos.
  • Cuarto grupo. Están las que se identifican con el autocontrol, como pedir permiso, ayudar, compartir, querer, negociar, tener autocontrol, responder a las bromas, defender los derechos propios, evitar problemas con terceros y no pelear.
  • Quinto grupo. En este último se encuentran las habilidades que permiten hacerle frente al estrés. Es decir, formular y responder una queja, resolver la vergüenza, a la persuasión, a la acusación y al fracaso, defender a alguien, enfrentarse a un mensaje contradictorio, prepararse para una conversación complicada y hacerle frente a las presiones.

La empatía y las habilidades sociales

Nuevamente nos enfrentamos a una palabra que quizás no usamos muy a menudo pero que la experimentamos en todo momento. La empatía tiene que ver con comprender lo que el otro siente -en sus circunstancias, desde su lugar- y actuar en consecuencia. A diferencia de lo que algunos piensan, no implica “tratar a alguien como nos gusta que nos traten a nosotros” porque, afortunadamente, a cada uno le agradan cosas diferentes.

Ser más o menos empático no siempre depende de una enseñanza. Ni siquiera de una característica innata que heredamos cuando nacemos. Se cree que las mujeres lo son más que los hombres ya que necesitan comprender qué quieren sus hijos cuando son pequeños. Así, parece que las mujeres cuentan con una sensibilidad para el contacto social más desarrollado porque para la selección natural ha sido un factor importante.

Empatizar con una o varias personas es el primer paso para que el otro se sienta cómodo en la interacción. Si empiezas a ser más empático le caerás mejor a la gente, serás más persuasivo, te harás escuchar, tendrás más motivación y comprenderás lo que le pasa a los demás.

¿Cómo tus habilidades sociales?

Dejemos de lado la teoría para ir directamente a la práctica. La parte que es más complicada, pero con la que vale la pena practicar. Las técnicas que puedes probar para ser hábil socialmente son:

  • Presta atención al tono de voz, la postura, la mirada e incluso los silencios del interlocutor. Toda esa información está a tu disposición. Vale la pena que la sepas tomar y usar como herramienta a tu favor.
  • Imagina qué motiva al otro para ser o hacer algo. ¿De qué manera crees que saldría adelante si tuviese un problema?
  • Logra que el otro ponga de su parte. Pregunta ¿cómo estás? Y permite que te responda abiertamente. Muéstrate interesado en sus palabras.
  • No expongas conclusiones. Evita frases como “tu problema es…” o “te equivocas en…” porque de esta manera el otro se cerrará al creer que le vas a dar un sermón.
  • Reformula tus palabras y frases para que el interlocutor se sienta comprendido. “Creo que esta situación es la que está condicionando tu estado de ánimo”, “me parece que tienes realmente tienes razones para sentirte cansado”, etc.
  • Ponte en los zapatos de los demás. Haz el esfuerzo de salir de tu cascarón y e intenta pensar por un momento como la persona que tienes al lado o al otro lado del teléfono.

Si mejoras tus habilidades sociales pronto percibirás como tus relaciones mejoran. No tardarás en apreciar como vuelven más ricas y más abundantes. Además, no solamente afectarán a la mejora de tu círculo social más emocional, sino que también te echaran una mano en el mundo laboral!


colaboración: Yamila Papa