Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Oficios y profesiones Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 24/11/2016 · 1 min de lectura · 1,1K

¿Por qué es más difícil hablar cuando nos miran directamente a los ojos?

¿Por qué es más difícil hablar cuando nos miran directamente a los ojos?

Aunque el procesamiento verbal y el contacto visual parecen independientes, las personas frecuentemente apartan sus ojos de los interlocutores durante una conversación. Veamos por qué ocurre.


Seguramente has notado que cuando alguien te está hablando es común que en un momento interrumpa el contacto visual. Del mismo modo, cuando nosotros estamos explicando algo a alguien o contándole algo, es normal que por momentos miremos a un lado de sus ojos para poder concentrarnos mejor en lo que estamos diciendo. Según una investigación, esto sucede porque el contacto visual tiene un impacto en nuestros procesos de control cognitivo. Esencialmente, la mirada recíproca es tan estimulante para la mente que puede ser difícil mantener una conversación fluida y mantener el contacto visual al mismo tiempo.

En investigaciones anteriores ya se había demostrado que el contacto visual interfiere con otras tareas de la mente, como las que involucran a la imaginación visual. 


En este nuevo estudio, dos científicos japoneses, Michio Nomura y Shogo Kajimura exploraron si el contacto visual también interfiere con nuestra capacidad de trabajar con verbos en diferentes pruebas de conversación. Y si esto ocurre en todos los casos o sólo cuando la tarea de generación de verbos se hace más difícil.


La investigación

Las pruebas consistieron en solicitarle a un grupo de participantes (26 personas, de ambos sexos) que miraran directamente a la cara de un extraño que aparecía en una pantalla de ordenador. Dichas caras miraban directamente al participante, también aparecían algunas caras con una mirada esquiva, es decir, con los ojos levemente desviados hacia un costado. Cabe aclarar que no eran imágenes congeladas las que aparecían en el ordenador, sino caras parpadeando y respirando naturalmente. En cada sondeo el participante debía mirar fijamente el rostro que aparecía en la pantalla, y su vez, oír un sustantivo que le decían los investigadores. 

Su tarea consistía en responder en voz alta un verbo que pudiera usarse con dicho sustantivo para armar una oración.

Los autores utilizaron una serie de sustantivos, algunos más fáciles y otros más difíciles de relacionar. Otra cosa que se tuvo en cuenta era si la asociación verbal era la más adecuada, o no, para ese sustantivo. 


Por poner un ejemplo, el sustantivo "cerveza" está fuertemente asociado al verbo "beber", por tanto se considera una relación fácil y adecuada.


Los resultados mostraron que los participantes fueron mucho más lentos con las caras que hacían contacto visual, que con las caras que evitaban la mirada directa, sin embargo, el efecto era mucho más fuerte con las asociaciones verbales difíciles.

Los investigadores expresaron que si bien el contacto visual no interfiere directamente con los procesos mentales específicos relacionados con la generación de verbos, sí lo hace con los tiempos de ejecución, que los vuelve más dilatados. Por tanto, los resultados son consistentes con la idea de que el contacto visual drena recursos cognitivos más generales, como por ejemplo, el habla. Es por eso que cuanto más complicada es la historia que estamos contando (o la excusa que estamos poniendo) es probable que seamos más propensos a interrumpir el contacto visual.