Prof. Mg. Rodrigo Ariel PRADIER en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Oficios y profesiones Auxiliar Judicial • Servicio Penitenciario Federal 4/11/2016 · 3 min de lectura · +100

Si estás buscando a una persona que cambie tu vida: mírate al espejo

Si estás buscando a una persona que cambie tu vida: mírate al espejo

Nos pasamos media vida buscando a esa persona especial, mágica y vibrante que ha de llegar para cambiarnos la vida. Soñamos con ella, la anhelamos como quien espera el consuelo a todas sus penas. Hasta que al final, un día lo hacemos. Nos miramos al espejo y nos damos cuenta de que esa persona siempre ha estado allí: somos nosotros.

Podríamos decir sin equivocarnos que muchos de nosotros somos unos eruditos racionales. Estamos doctorados en la escuela de los mil conocimientos y las mil competencias. Sin embargo, nadie nos ha iniciado en la auténtica maestría de la vida: la del autoconocimiento, la autoestima y la Inteligencia Emocional.


“Quien domina a otros puede parecer fuerte: pero poderoso es quien se conoce y a sí mismo”
-Lao Tze-

Por curioso que nos parezca, hay quien erige una existencia a modo de eterno peregrinaje emocional. Buscan en los demás lo que no hallan en sí mismos. Porque quien no se ha descubierto aún todas sus bellezas interiores espera que sean otros quienes lo hagan. Porque cuando uno no ha aprendido aún a autoabastecerse, vive como un vagabundo eterno demandando atención y las migajas de un afecto que lo empobrece más aún.

Hemos de entender que no siempre va a llegar alguien para apagar nuestros miedos, para llenar nuestros vacíos y romper el témpano de nuestra inseguridades, para transformarnos en criaturas valientes. A los héroes no se les espera. Los héroes se crean. Para ello, es necesario revelarnos como seres autosuficientes, como personas dignas y capaces de crear sus propios senderos.

Algo así solo lo conseguiremos de un modo muy concreto: descubriéndonos a nosotros mismos. Te proponemos intentarlo del siguiente modo.

El diálogo positivo con esa persona que habita en nuestro espejo

Carl Rogers solía decir que el ser humano es como una isla solitaria. A veces, lejos de invertir nuestro tiempo descubriendo las riquezas de estos escenarios personales aceptando su variedad y singularidad, nos escondemos. Solo cuando la persona es capaz de aceptarse tal y como es, será capaz de construir puentes firmes y sólidos hacia otras islas. Hacia otras personas.

Para lograrlo, nada mejor que iniciar cuatro tipos de diálogo con ese ser precioso que habita en nuestro espejo y al que nos siempre tenemos en cuenta.