¿Qué cama recomiendo para una persona encamada?

A la hora de elegir un modelo de cama articulada u otro son muchas las opciones que tenemos disponibles, algo que nos puede hacer complicado acertar en la compra y terminar adquiriendo un producto que no responda exactamente a lo que realmente necesitamos o que nos lleve a gastar más dinero del preciso, con esta serie de pistas acertarás en la cama articulada o geriátrica más conveniente en cada caso.

Lo primero de todo sería pararnos a pensar en cuál es la situación del enfermo o persona mayor que va a utilizar la cama articulada, en qué es exactamente lo que necesita. ¿Va  permanecer todo el tiempo en la cama? ¿Lo movilizamos con frecuencia? ¿Necesita nuestra ayuda para levantarse?...  Y también, siendo realistas, hacer una previsión de cuál va a ser la evolución de la enfermedad a medio y largo plazo, sin olvidarnos de su situación económica y la opinión de su especialista o cuidador.

1. Camas articuladas con carro elevador o sin él.

Existen  las que disponen de carro elevador y las que no cuentan con él. Estas últimas se suelen comercializar como somier con patas u otra denominación parecida y la gran diferencia está en que en las primeras, las que llevan sistema de elevación, podemos variar con facilidad la altura a la que se sitúa la cama respecto al suelo.

Están pensadas para aliviar la carga del cuidador evitando posibles dolencias como luxaciones de espalda así como la efectividad en la higiene ,aseo y cambios posturales del paciente, disponen de sistema eléctrico siendo ideales para personas de larga estancia encamadas.

 2. Planos de articulación de la cama.

Los planos de articulación se refieren a las diferentes posiciones que puede adoptar la cama, a las partes de la misma que resultan movibles. Gracias a ellos es posible incorporar solamente el tronco, bajar las piernas o, en definitiva, ajustar la posición en la que permanece el cuerpo de la persona atendida dotando a la cama de un mayor confort para el usuario.

Poder variar estas posiciones de la cama nos va a resultar especialmente conveniente a la hora de incorporar al usuario para la comida, poder ver la televisión o conversar, a la vez que nos facilita en gran medida las operaciones de levantado / acostado y los cambios posturales (imprescindibles para evitar rozaduras o escaras) en la persona dependiente. Las hay con motor eléctrico o manuales.

3. Ancho de la cama.

Son tamaños estandarizados que nos van a permitir utilizar en nuestra cama para personas mayores o enfermos las mismas sábanas, mantas y lencería que ya tenemos en casa y optar así por un ancho de cama u otro va a venir determinado entonces por otro tipo de criterios.

 Debemos tener presente que las tareas de aseo, cambios posturales o movilizar a la persona encamada nos pueden requerir un espacio extra para que el cuidador o cuidadores puedan operar con cierta facilidad y realizar lo más óptima su labor.

4. Barandillas y complementos.

El que la cama de una persona dependiente disponga de barandillas de seguridad nos aporta una protección extra, evitando posibles caídas de imprevisibles consecuencias.

Obtendremos siempre un mejor precio si compramos las barandillas en un mismo conjunto o kit con la cama articulada.

Debemos asegurarnos de que el modelo de compramos pueda ser equipado en un futuro con ciertos elementos (inclinador, arquillos, mesita extensible...) si no los lleva ya incorporados en el momento de la adquisición.

5. Facilidad de montaje y mantenimiento.

Las operaciones de montaje de la cama deberían ser lo más fáciles posibles y debemos asegurarnos de que la documentación e instrucciones facilitadas por el fabricante o vendedor sean claras. 

En lo relativo al mantenimiento, debemos comprobar que los diferentes mecanismos sean lo más accesibles posible, algo que siempre facilitará la limpieza y posibles reparaciones, y en que la cama tenga la suficiente robustez para que sea durable. Las realizaciones en acero son preferibles a las de aluminio en este sentido.

6. Acabados y seguridad.

Finalmente, es conveniente fijarnos en que las terminaciones de nuestra cama articulada sean adecuadas para garantizar una mejor comodidad y seguridad. Estaremos pendientes en este sentido de que la tornillería o remaches no provoquen enganchones o posibles heridas (bien rematados, sin sobresalir), que los circuitos eléctricos tengan la protección adecuada (al menos IPv6) y que las aristas o bordes no sean cortantes. Fijarnos en los mecanismos de bloqueo o freno, y  a su vez en que estos sistemas sean rápidos y fáciles de accionar.

¿Qué cama recomiendo para una persona encamada?