Sandra Camps Ocaña en Comunicación y Periodismo, Trabajo social, Periodistas Directora En Primera Persona • RNE 18/10/2016 · 2 min de lectura · +900

Autoridad y respeto, las claves para evitar la violencia de hijos a padres.

Autoridad y respeto, las claves para evitar la violencia de hijos a padres. Llego a las jornadas sobre violencia filio-parental a las que acuden asociaciones de todo el país para contar cómo trabajan con los adolescentes y los padres que necesitan ayuda para recuperar una relación sana y respetuosa entre ellos. Algunos intervienen en las familias antes de que los padres denuncien, otros durante o después de una medida judicial. Porque "cuando un niño con 8 años le da una patada a su abuelo y se le permite, cuando tenga 12 no habrá quien le pare", comentan en las jornadas. 

La sala está llena. Es un tema que preocupa y mucho aunque no sea nuevo pero ahora hay mayor visibilidad de esta realidad todavía tabú en muchas familias. Se calcula que se producen unos 400.000 casos cada año en España de violencia filio-parental, según el psicólogo y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio Parental (SEVIFIP), Javier Urra. Es decir que el 13% de los jóvenes entre 12 y 18 años maltrata física o verbalmente a sus padres. De hecho, se escucha demasiado a menudo a niños que hacen callar a sus padres faltándoles al respeto. Y los padres lo justifican alegando que "son pequeños todavía y no dan cuenta", como me aclaran desde la institución terapéutica Amalgama7. Su director clínico Jordi Royo i Isach, explica que en su centro hacen unos cuestionarios a los padres para detectar el grado de maltrato que sufren con preguntas muy básicas que delatan cómo los progenitores han interiorizado conductas abusivas por parte de sus hijos con tanta naturalidad que no se dan cuenta de lo que está pasando en casa ni del trato que reciben. Incluso, hay padres, que se defienden diciendo que "mi hijo algunas mañanas cuando se levanta me dice buenos días".  

Cuando los padres se sienten impotentes para restablecer los vínculos con sus hijos, los profesionales aconsejan intervenir porque "de esto se sale siempre", afirman. Lo peor es no hacer nada y dejar que la situación degenere. También tienen claro que, en muchos casos, hay que denunciar para empezar de cero, que el adolescente salga del núcleo familiar y trabajar por separado