Sandra Camps Ocaña en Comunicación y Periodismo, Trabajo social, Periodistas Directora En Primera Persona • RNE 4/10/2016 · 1 min de lectura · +700

Barrios que no duermen porque "aquí los días de fiesta tiembla el suelo".


 Barrios que no duermen porque "aquí los días de fiesta tiembla el suelo".Hoy descubrimos cómo se rompe la convivencia entre los vecinos cuando más del 80% son estudiantes universitarios que hacen fiestas por las noches, botellonas que no terminan y que no respetan el descanso de familias enteras que reclaman poder dormir. El incivismo y la falta de respeto en barrios como El Plantinar generan situaciones difíciles en el día a día. Hay mucha tensión, llamadas a la policía de madrugada, problemas de ansiedad de personas que no saben cómo hacer frente a este problema. Otros ya han decidieron irse, dejar el barrio hace tiempo aunque sigan trabajando en él.

He hablado con algunos comerciantes que ahora se desplazan a diario para abrir sus negocios porque ya no podían más. De hecho, el Plantinar dentro de la comunidad universitaria del la zona se conoce como El Plantishow, como nos cuentan unos estudiantes. 

Pero desde la asocaciación de vecinos El Mulhacén están trabajando y buscando fórmulas para recomponer la convivencia entre unos y otros, para reestablecer los vínculos de la comunidad y concienciar de que este lema  "nuestra convivencia, vuestra convivencia" tiene que funcionar, como dice Francisco Rivas. Están hablando con las universidades, el ayuntamiento, la guardia civil y todos los implicados para que se pueda volver a dormir y a convivir en este barrio de nuevo. Porque cuando llaman a los propietarios de los pisos, como relata una mujer afectada, para avisarles de lo que ocurre, éstos les cuelgan el teléfono. No les interesa mientras cobren la mensualidad correspondiente. 

Y los vecinos se quejan de la falta de respeto de los jóvenes porque les amenazan cada vez que se les pide silencio o se muestran agresivos. Les plantan cara y e sienten fuertes porque son mayoría. "Cualquier día tenemos un disgusto de verdad", se queja otra vecina. 

Pero también están los jóvenes que quieren estudiar y no están de acuerdo con tanto jolgorio descontrolado y a ellos apela la asociación de vecinos que intenta crear conciencia de la situación. 

Esta situación se repite en muchos barrios de nuestro país que tienen universidades cerca, realidades invisibles pero que generan brechas de convivencia tremendas entre los vecinos.