Sandra Camps Ocaña en Comunicación y Periodismo, Trabajo social, Periodistas Directora En Primera Persona • RNE 20/9/2016 · 1 min de lectura · +600

"Ya no hay miedo. Vamos empastilladas y estamos muertas de dolores. Somos camareras de piso."


"Ya no hay miedo. Vamos empastilladas y estamos muertas de dolores. Somos camareras de piso."

Hasta hace poco muchas personas no sabían y, probablemente muchas todavía desconozcan, en qué consiste trabajar de camarera de piso. Es una profesión que ha vivido y sufrido en silencio durante décadas, poco  o nada respetada por muchos clientes y responsables de hoteles o por los propios trabajadores. Son mujeres y las vemos cuando pernoctamos en un hotel porque limpian las habitaciones. Pero tienen muchas más responsabilidades y están mucho más expuestas de lo que parece. No en pocas ocasiones, les toca vivir situaciones desagradables por la falta de respeto de según qué clientes que las confunden por lo que no son. Ellas se quejan de que no son "pornochachas " y reclaman un respeto también dentro del hotel porque no les hacen caso cuando se quejan. Y todo eso con unas condiciones de trabajo denigrantes, indignas en muchos casos. Las que trabajan para empresas extern