Sandra Gómez Marrupe en Educación emocional, Profesores y educadores, Coaching Fundadora y Coordinadora • Talento Adolescente 9/11/2017 · 2 min de lectura · 1,7K

La importancia de las palabras (de la otra persona)

La importancia de las palabras (de la otra persona)“El lenguaje crea realidad” es una máxima muy extendida a día de hoy que nos permite hacernos dueños de nuestras propias realidades. A lo largo de la historia del lenguaje y la filosofía han surgido numerosas teorías hablando de si las palabras creaban la realidad o la delimitaban. Durante mis estudios como Filóloga profundicé en estas teorías y años más tarde, dedicándome al mundo del desarrollo personal, considero oportuno aportar mi humilde opinión sobre el tema. Hablamos a nuestros clientes y entorno sobre la importancia de transformar esas palabras que eligen usar, sin embargo, ¿estamos seguros de que esto es siempre y en todos los casos positivo?

Hay dos planos aquí, el mundo real (hechos, lo que ocurre) y el lenguaje (palabras que usamos para nombrarlo y referirnos a él). Efectivamente, lo que describimos con nuestro lenguaje es, además del mundo real, la interpretación subjetiva que tenemos de él. Por ejemplo, si han echado a un compañero de trabajo de la oficina cada persona tendrá su propia interpretación sobre ello. El hecho no cambia, pero nuestro pensamiento sobre ello y las palabras que usaremos para expresarlo, sí.

Debemos recordar que el lenguaje es un código, y que este código nos indica pertenencia a un estatus social y a un ámbito geográfico también. La realidad es la que es para ti y para una persona de Corea. La diferencia está en cómo la representas con palabras (sonidos o caracteres). Sin embargo, aparte de ser un mero código esas palabras en sí no valen nada. Juguemos un poco. Si vives en España sabrás lo que es un burro y tendrás tu propio concepto sobre él, sin embargo, si vas a Italia esta misma palabra, burro, designa a lo que en español conocemos como mantequilla. Y no hace falta irse lejos para curiosear sobre el lenguaje. En Sevilla les encanta comer pringá, algo que en el resto de España no tiene porqué conocerse y que hace referencia a los productos cárnicos del cocido andaluz (la chicha del cocido aquí en Madrid).

Como vemos, las palabras son eso: códigos. Lo verdaderamente importante en la realidad de una persona no es la palabra, sino su concepto sobre aquello que designa. Cuando personas de otros países vienen a España piden churros o paella porque no tienen una palabra propia en su código para ese producto. Cuando yo volví de Oporto tuve que explicar lo que era una francesinha, porque en España no la comemos. La palabra no me bastó, tuve que describir bien el concepto usando su código. Por tanto, repito, lo importante no es la palabra, sino el conce