Sergio Cancelo en Recursos Humanos 30/9/2016 · 3 min de lectura · +300

Conciliación y Felicidad: un juego en el que ganamos todos

Conciliación y Felicidad: un juego en el que  ganamos todos

Se terminó el verano y toca volver al lugar de trabajo. Ese espacio donde coincidimos con los compañeros para lo bueno y para lo malo, cumpliendo un horario de entrada y salida, y limitados por algunas restricciones ‘escritas en piedra’ que no nos permiten en determinados momentos (¡o en muchos!) conciliar nuestra vida para incluir las cosas que nos hacen realmente felices. Ojo, que trabajar puede ser una de ellas, pero seguro que necesitamos tiempo para incluir otras actividades o intereses que también contribuyen con nuestro bienestar.

Y es que la felicidad es algo a lo que todos aspiramos y la conciliación es una de las vías para conseguirla. Por eso es tan importante insistir en que nos incluye a todos y no es algo que se aplique en exclusiva a padres y madres trabajadores, porque para conciliar no hace falta tener niños o un familiar que necesite nuestra ayuda, sino simplemente ser persona y tener aficiones, inquietudes o querer tiempo para estar tranquilos en casa.

¿Y cuáles son esas restricciones que no nos permiten conciliar? Aquí os dejo las más comunes...

  • La Oficina: El espacio que compartimos para  hacer nuestro trabajo, que puede quedar lejos de nuestra casa y nos obliga a invertir mucho tiempo en desplazamientos. Por supuesto, también tiene su punto positivo y es que compartimos experiencias con los compañeros, tenemos todo lo necesario para trabajar y -en teoría- podemos reunirnos con clientes o proveedores.
  • El Horario: Las clásicas 40 horas semanales sumadas a fichar puntualmente la entrada y la salida. Tener horario nos ayuda a estructurar la jornada, pero tendemos  a asociar su cumplimiento estricto con productividad ¡incluso está bien visto entrar antes y salir más tarde de lo que nos toca! pero si ocurre lo contrario inmediatamente saltan las alarmas: algo está fallando, aunque el desempeño del empleado sea impecable.
  • Las Reuniones: Son un recurso efectivo para organizarnos y poner en marcha tareas en equipo, pero para nadie es un secreto que pueden convertirse en un problema en lugar de una solución. Hacerlas demasiado tarde, no preparar agenda de temas a tratar  y extenderlas más allá del tiempo necesario son algunas de las pegas más comunes. ¿Quién no ha salido hecho polvo y frustrado de una reunión al final de la tarde en la que todos los asistentes estaban cansados y no se concretó nada?
  • Los Fuegos: Es todo aquello que ocurre a última hora y que normalmente no puede esperar al día siguiente, con lo que nos vemos obligados a quedarnos “un rato más” que usualmente se convierte en mínimo una o dos horas extra. Y al día siguiente, vuelta a empezar.
  • El Jefe: Que dependiendo de la suerte que tengamos puede ser una persona que sólo piensa en el trabajo, que nunca se va a casa temprano y que valora la implicación de su equipo  por el número de horas trabajadas (¡mientras más tiempo extra, mejor!). Puede ser muy majo, pero ve una mala señal en que salgamos a nuestra hora y eso puede condicionar nuestra rutina en el trabajo.

Con todo estas piezas que las empresas suelen poner sobre el tablero en forma obligatoria, a los empleados solo nos queda tirar el dado y encomendarnos al azar para conseguir la felicidad, aunque lo ideal sería disponer de varias opciones para elegir la que mejor nos ayude a alcanzar nuestro objetivo de conciliar y ser felices

En Happyforce no sólo ayudamos a las organizaciones a definir nuevas reglas del juego gracias al feedback de sus empleados, sino que hemos puesto nuestras propias piezas sobre el tablero para que nuestro equipo juegue con ellas de la mejor manera posible:


    • Oficinas: ¡No tenemos! Hemos lanzado un órdago y vamos a ver hasta dónde llegamos. La razón es sencilla. El mejor talento está en el mundo en general, e indistintamente de donde se encuentre siempre podrá trabajar en Happyforce. Creemos que no hace falta ir siempre al mismo espacio físico si existe la tecnología que nos permite conectarnos con los compañeros aunque estén al otro lado del mundo. Es posible funcionar sin oficinas mientras cada empleado tenga un espacio en el que pueda trabajar cómodo, con buena conexión a Internet y los dispositivos necesario para cumplir con sus tareas.
    • Horario: Aquí no se ficha. Cada uno trabaja dentro del horario que mejor se ajuste a su vida profesional y personal, y aunque sea difícil de creer, funciona. ¿Cómo? Apostando por los empleados con un alto nivel de autonomía, responsabilidad personal y profesionalidad, gente proactiva, a la que le gusta pensar,  más enfocada en implicarse que en ejecutar órdenes.
    • Reuniones: Las hacemos, como en todas las organizaciones. E incluso algunas veces en horarios poco comunes para poder incluir a los compañeros que están en otras partes del mundo. Pero nos conectamos desde donde nos sea más cómodo (la mayoría desde casa pero hay quien lo ha hecho desde la playa…) no hay ningún problema si uno de nuestros hijos pequeños se acerca a curiosear quién es esa gente que se ve en pantalla y en el update semanal tenemos por norma tomar todos una copa de vino. ¡Espíritu de equipo en larga distancia!
    • Fuegos: ¡Son inevitables! pero si un día toca ayudar a la organización o a un compañero a salvar un momento complicado, al día siguiente hay libertad para elegir si se necesita descansar un par de horas más o simplemente dedicar tiempo a hacer deporte para desconectar mentalmente. Responsabilidad personal y autonomía ante todo.
    • Jefes: Preferimos la figura del responsable, así nadie es jefe de nadie. Hay personas que tienen más responsabilidad en un área o la última decisión en determinados proyectos, pero todos en el equipo pueden participar y opinar. Y eso nos motiva.

    Esto es solo un ejemplo de cómo una empresa puede tomar acción para  ofrecer a sus equipos las opciones que mejor se ajusten para ellos. En Happyforce creemos que cada persona es responsable de su propia felicidad y por eso intentamos ponérselo fácil dándoles alternativas. Con un poco de empatía, escucha activa y voluntad de mejorar continuamente todas las organizaciones pueden crear el tablero ideal para sus empleados, ayudándoles cada día  a conciliar ellos mismos su vida profesional y personal.