Lucía Solla Sobral en Actitud, Directivos y Ejecutivos, Recursos Humanos Talent Manager • HRider 6/6/2018 · 1 min de lectura · 3,2K

Liderazgo empático

Liderazgo empático

La empatía es una habilidad que puede resultar más difícil de encontrar en un despacho que un perfil de LinkedIn sin un enlace a una TED Talk. Sin embargo, es una habilidad crucial, especialmente para un liderazgo efectivo.

Muchas personas piensan que el liderazgo se trata de microgestión, autoridad y privilegio -con consecuencias como alta rotación, falta de productividad y falta de motivación- pero el verdadero liderazgo poco tiene que ver con el poder. Se trata de algo mucho mejor: consiste en empoderar a las personas con las que colaboramos para lograr todo aquello que nos proponemos y en priorizar el bienestar de nuestro equipo y nuestra organización.

Pero no nos marquemos un García Márquez, empecemos por el principio. ¿Qué es la empatía? Se trata de la capacidad de comprender y reconocer la perspectiva de otras personas, entender sus necesidades y ser consciente de sus sentimientos. Como se suele decir, es ponerse en el lugar de la otra persona. No significa que tengamos que estar de acuerdo con todos los puntos de vista de todas las personas, pero sí estar en disposición de comprenderlas.

Seas o no líder -todxs lo somos de alguna manera- ¿cómo puedes desarrollar tu empatía? Aquí van algunos tips para cultivar la empatía en nuestro trabajo:

· Pregunta. Las preguntas son clave para comprender mejor la realidad de cada persona. Haz preguntas abiertas y da prioridad a las conversaciones cara a cara siempre que puedas.

· Escucha activa. ¿De qué sirve preguntar si no estamos dispuestxs a escuchar? Sé un/a oyente activo/a con la intención de comprender, comprometiéndote con la comunicación y sin interrumpir ni juzgar. Escucha para comprender y no olvides cuidar el lenguaje corporal.

· Aprende continuamente. Lxs líderes no lo saben todo y todxs podemos aprender algo de las personas que nos rodean. Nuestrxs compañerxs, jefxs o colaboradorxs son personas llenas de ideas que pueden mejorar nuestras competencias para liderar más efectivamente.
Creando una cultura de aprendizaje donde todas las personas aportan, romperás muchos estigmas y podrás comprender los diferentes puntos de vista de tu equipo.

Dejar de aprender es dejar de progresar.


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