Tanya Tapia Zúñiga in Comunicación y Periodismo, hablando de viajes, Viajes Realizadora, Editora e Idea creativa • NotodoFilmFestival (2018) Sep 7, 2019 · 4 min read · +700

Merzouga y Khamlia

Merzouga y Khamlia

Uno de mis momentos favoritos de viajar es cuando estás preparando “El Viaje”, tú viaje. Leer blogs, ver cientos de videos en youtube, repasar millones de imágenes, mirar un montón de foros, ver videos tutoriales, leer a travelerblogers y buscar la misma palabra 10.000 veces se convierten en rutina por unos días, semanas e incluso meses. Esto es por un lado la mejor parte y la esencia de viajar.

Los momentos previos, los planes, la mochila, la libreta de viajes, el libro perfecto y la música (entre otras cosas) alimentan tu imaginario viajero. Para mí fue todo un descubrimiento, ya que gracias a ese imaginario fui descubriendo y haciendo mi primer viaje mochilera de verdad.


Como ya os he dicho era mi primer viaje sola (si, viajo sola, soy muy pesada lo sé) así que esas palabras, “viajar sola”, se convirtieron en mi mantra por unas semanas.  Gracias a ello conocí y descubrí blogs tan increíbles como dejarlo todo e irse no es nada personal.  Blogs liderados por mujeres valientes y poderosas que encontraron en viajar y escribir su mejor herramienta.


Y gracias precisamente a no te lo tomes como algo personal, este blog, y a su autora Carlota, a la cual me atreví a escribirle un tímido email que sorpresivamente fue respondido, me recomendó una agencia de viajes en Marruecos Tour por Marruecos. Era de una chica española, Alicia, que se había enamorado del desierto, de su gente y de la vida de allí y se había quedado. Ahora ya era prácticamente una beréber mas. TourporMarruecos mas que una agencia, es mas bien una familia. Y gracias a Carlota, a Alicia y a TourporMarruecos, conocí el cielo más estrellado que he visto en mi vida.


El camino de Marrakech a Merzouga (el desierto), no fue como la mayoría. Típico mini jeep o bus con los demás viajadores del tour y pasando por diferentes localizaciones turísticas como Ouarzazat o los montes Atlas. Debido a que este viaje para mi había sido algo que surgió de forma espontánea y como una especie de reverdecer, no tenia mucho presupuesto. La solución, viajar en transporte público.


Desde la estación de trenes de Marrakech  (puedes llegar desde la plaza Djamna con un autobús regular por menos de 10 dirham, taxi por unos 60 dirham o andando 30-40 min desde la plaza) salen autobuses directos al desierto de Merzouga, a pueblos que se encuentran ya en el desierto (el precio del billete en autobús de Marrakech a Merzouga  son unos 200 – 250 dirham). Eso si, es un viaje, 12 horas de autobús en un bus no muy europeo (aunque poco tiene que envidiar), gente local, pocos turistas o contados con la mano. Una primera parte todo montañas(recomiendo llevar una bolsita de plástico por si acaso) y después kilómetros de llano con un cielo en pause, lleno de colores.


En ese autobus conocí a 3 mujeres que viajaban solas por diferentes motivos por Marruecos, mujeres valientes y con luz. Una de ellas era Virginia que también tiene un blog muy recomendable llamado La curiosidad de la gata (en el que he tenido el honor de colaborar). Cristina mi compañera de viaje improvisada que conocí en el hostal de Marrakech y otra mujer de la cual no recuerdo su nombre pero si recuerdo que parecía frágil pero que ya había viajado ciento de veces embriagada por Marruecos. Este viaje en autobús fue el claro ejemplo de que el viaje es el camino y fue un camino hermoso.


Una vez llegadas a la ultima parada de nuestro viaje, vimos a Abdul en la puerta del autobús con mas de 10 hombre que se agolpaban en la puerta ofreciendo alojamiento y tours, pero Abdul nos esperaba con una gran sonrisa y con la certeza de que era el guía perfecto.


Khamlia!! Fatiha lefsara! Ay Khamlia que bonita eres!! Khamlia fue nuestra parada durante nuestra estancia en el desierto. Un pueblo de músicos, pigeons du sable, un pueblo de esclavos huidos y reiventados en músicos, en artistas. Todo una comunidad al servicio del turismo pero sin perder su esencia.


Nuestra casa, una gran habitación independiente dentro de la casa de una familia beréber, fue increíble y tener la suerte de sentir la primera noche una tormenta de arena en el desierto, lo fue aún más. Conocer el pueblo,comer su comida con ellos, visitar su escuela, y que actúen solo para ti no tiene precio.

Aparte del precio del billete, una de las cosas que me decidió a viajar a Marruecos era mi sueño de poder ver un cielo estrellado de verdad. Y en el desierto de Merzouga lo conseguí. Vi estrellas fugaces, cometas e incluso la vía láctea, nunca una experiencia fue tan gratificante.

Todo en el desierto parecía mágico, desde nuestra jaima enorme, con enchufes y baños de verdad (en medio del desierto, un lujo!!) hasta los beréberes.  En el viaje a camello nos toco el beréber  más autentico de todos, no era muy hablador pero hablaba con la mirada.

Y en el campamento del desierto nuestro ángel de la guardia en nuestra noche en el desierto, Mustafa, con el que conectamos nada más llegar y paso con nosotras casi toda la noche en las dunas haciendo fotos, hablando, riendo y contándonos historias increíbles del desierto sobre espíritus del mal o diablos, como él los llama (¿extraterrestres tal vez?).

Compartir con Cristina y con Mustafa esa noche fue increíble, viajaba sola pero con ellos me sentí en familia, y aunque hay experiencias que sola se disfrutan el doble, hay otras que sin compañía no tienen sentido. Mi viaje se enriqueció con cada persona con la que me crucé en el camino, cada uno de ell@s hicieron que más que un viaje se convirtiera en una experiencia de vida. Viajando sola pude sentir la libertad de viajar con una mochila, la inevitable sensación de que otra vida es posible y que  aunque sea difícil siempre hay miles de caminos que explorar y conocer. Solo debes estar dispuesto a descubrirlos!


Aquí os dejo un video de mis aventuras por Marruecos!! Espero que os guste!!


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