Jorge Enrique A. in Profesores y educadores, Oficios y profesiones, Escritores Manager • Heptagrama Nov 18, 2019 · 1 min read · 2.3K

Entre extremos incómodos

Entre extremos incómodos

Escribo este artículo en noviembre del 2019. No solo el año está cercano a su final; también la década. Es buen momento para hacer una pequeña revisión de cómo progresado la Web en estos últimos treinta años, aunque mantengámosla breve.

Empecemos por decir que la Web sí cumplió con la promesa de hacer nuevos millonarios gracias a los negocios virtuales, aunque con un costo alto. Si bien no tenemos monopolios en el sentido estricto de la palabra, la concentración de servicios sobre unos pocos proveedores ha terminado creando una situación equivalente. En términos económicos, unos pocos proveedores manejan miles de millones de dólares mientras que otros tienen que luchar por centavos. Y algo similar ocurre con la administración de la información. Algunos tienen acceso a más información personal de la que deberían mientras que otros se preguntan de dónde obtendrán la información que necesitan para lograr lo que desean.

Continuemos por decir que la Web falló en convertirse en un medio de comunicación veraz y efectivo para convertirse, primero y sobre todo, en un medio de entretenimiento. A pesar de que sí, ciertos dominios en la Web intentan ofrecer información confiable, cunde la desinformación, y las opiniones y afirmaciones sin sustento. Para una persona poco preparada, la Web, en lugar de una ayuda, podría terminar siendo un problema. Para una persona con deseo de aprender, la Web podría terminar siendo un horroroso medio de confusión. Y lo peor es que, sin la orientación adecuada, podríamos llegar a tener personas que afirmen con desparpajo cosas absolutamente equivocadas solo porque las leyeron en la Web, como ya empieza a notarse en ciertos círculos.

Lo bueno es que a pesar de estar entre extremos incómodos, y hasta diría que en un momento de cierto riesgo, estamos en el momento perfecto para hacer cambios duraderos.

Por una parte, necesitamos comenzar a pensar en una nueva forma de ordenar la Web. En los inicios, usamos directorios. En las primeras dos décadas del siglo 21, usamos motores de búsqueda. Ninguna de las dos formas es suficientemente efectiva hoy. Necesitamos otra.

Además de ello, necesitamos aceptar que somos social y civilmente responsables de rechazar la centralización por el bien de las futuras generaciones. Opciones hay, pero no las estamos usando. Recomiendo prestar mucha atención al movimiento de federación de servicios (XMPP, Mastodon, Diáspora, PeerTube, PixelFed, Syncthing, por solo mencionar algunos), pues me parece que están trazando el camino correcto para un futuro menos centralizado.

Necesitamos, finalmente, encontrar una manera de apoyar a las organizaciones que están haciendo un esfuerzo para filtrar y verificar la Web, pues de la información confiable dependemos todos para tomar buenas decisiones después.

Lo dejamos aquí por hoy. Hasta la próxima.