Victor Chertkov en Profesores y educadores, Docentes, Monitores 16/10/2016 · 5 min de lectura · 1,1K

8 trampas de pensamiento que conviene evitar

8 trampas de pensamiento que conviene evitar

Hola, querido lector!

Vamos a hablar hoy sobre las trampas de pensamiento. En los posts anteriores (aquí, aquí, aquí yaquí) hablé sobre los pensamientos. Todos usamos pensamientos, los pensamientos nos usan (podemos tener esta impresión en alguna ocasión), transmitimos nuestros pensamientos como parte del proceso de comunicación y también recibimos pensamientos de otras personas que nos llegan a través de varios canales (conversaciones, medios de comunicación, internet, publicidad, arte y literatura, etc.).

Al usar pensamientos en nuestra vida diaria lo hacemos con arreglo a ciertas reglas o normas. Casi nunca elaboramos estas normas o reglas, las cogemos prestadas de otras personas y esto ocurre durante el proceso de socialización. Simplemente copiamos, emulamos lo que hacen adultos y así asimilamos estas reglas y normas.

Podríamos decir que es un proceso “natural” cuando lo correcto sería llamarlo un proceso cultural, puesto que es algo que se cultiva y que se transmite dentro de la cultura. Lo natural, por el contrario, es algo que es propio de la natura, la naturaleza. En la naturaleza no existe el pensamiento y tampoco es necesario “pensar” si nos integramos en la vida salvaje. No voy a extenderme sobre este tema. Te invito, querido lector, a opinar en los comentarios a este post. Es muy interesante conocer tus pensamientos al respecto .

Es curioso descubrir que a pesar de tantos avances tecnológicos la humanidad no cambió en su esencia. Al parecer, la manera de pensar, las trampas de pensamiento se reproducen siglo tras siglo, milenio tras milenio. Por lo menos esa historia cercana, dos o tres milenios atrás, es lo que podemos contemplar porque aún quedan muestras literarias que nos ayudan a ver cómo pensaban por aquel entonces. Más allá de este tiempo no sabemos cómo eran las cosas.

Estas trampas de pensamiento son muy comunes y mucha gente ni siquiera se da cuenta de su existencia. No las conciben como trampas sino como una manera de pensar que tienen ellos sin más. Podemos oír en ocasiones “yo soy así”. Esta afirma