Descubre cómo evitar las relaciones tóxicas

Descubre cómo evitar las relaciones tóxicas


Las relaciones tóxicas es un fenómeno mucho más frecuente de lo que nos puede parecer.

Según algunos datos hasta un 70% de las parejas tienen algún tipo de dependencia que luego acaba en relaciones tóxicas.

Son datos del Ecuador y, creo que, con ciertas salvedades, pueden ser extrapolados a otros países.

Aquí lo que llama la atención no es tanto la cifra como una tendencia alarmante: las personas no deciden tener relaciones tóxicas, es un proceso que se da paso a paso influenciado por la personalidad de cada parte.

En otras palabras, se cometen ciertos errores iniciales que más tarde conducen a relaciones tóxicas.


El error básico, fundamental, es el de elegir mal a la pareja.

Y esta elección, además de no saber cómo hacerlo, deriva de la inmadurez emocional.

Parece ser que:

  • ​la baja autoestima, 
  • el miedo a la soledad 
  • la idea errada del amor
  • la necesidad de afecto y 
  • la dependencia

son las principales causas que, primero, nos llevan a buscar desesperadamente a nuestra futura (y equivocada) pareja y, segundo, para mantenernos en una relación tóxica.

¿Qué es la relación tóxica?

​Para hablar con fundamento es necesario definir qué es una relación tóxica.

Las relaciones tóxicas pueden definirse como:

  • relaciones en las que ambas partes son incapaces, por alguna razón, de impedir hacerse daño

  • en las que ambas partes son incapaces de lograr un trato de igual a igual

Podemos añadir que este tipo de relaciones están organizadas en torno a un concepto equivocado del amor.

Por lo tanto

  • una relación se vuelve tóxica en el momento en que una de las partes "se aprovecha" de la otra, cuando aparentemente solo uno de los dos obtiene un beneficio
  • una relación tóxica se da cuando uno de los miembros "usurpa" el poder dentro de la relación y de una manera enfermiza y egoísta intenta retener ese poder en sus manos
  • pueden ser descritas brevemente mediante la fórmula de ganar-perder o, casi siempre, perder-perder (a fin de cuentas pierden ambas partes, incluso el aparente “ganador” también)...